Bienestar docente en tiempos de pandemia
- Equipo Entre Vinculos

- 3 may 2020
- 4 Min. de lectura
Apenas comenzado el ciclo escolar 2020, las escuelas en Argentina han cerrado sus puertas a la educación presencial, como en la mayor parte del mundo. Un cierre global de escuelas en una escala sin precedentes. El alerta mundial por la pandemia de Covid-19 ha hecho que de la noche a la mañana los docentes tengan que modificar todo su mundo. Recién comenzaban a conocer a sus alumnos, a establecer un vínculo, a poner en marcha su saber para que puedan aprender, con todo lo que la mágica y profunda palabra aprender implica.
Por nuestras profesiones, estamos en contacto diario con docentes de todos los niveles de la educación y acompañamos equipos directivos que con profesionalismo fueron mudando todas esas aulas pobladas de miradas, palabras, carteleras, pizarrones y sonidos de escuela, al mundo virtual.
Los primeros días la adrenalina del cambio a una modalidad de escuela de emergencia, mostró entusiasmo en algunos docentes , preocupación por el uso de la tecnología en otros, todos ansiosos por la producción y el ajuste del material a lo digital. Todos trabajando mucho y haciendo malabares con la organización de sus propias casas, sus hijos, compras de alimento, etc… como todas las familias argentinas, cada una con su realidad.
Pasaron los días y esa adrenalina se empezó a quedar, y nunca llegaba ese momento de bajar, de alejarse y mirar. Y empezamos a sentir en el cuerpo la fuerza del cansancio, la se
nsación de agotamiento y nos preguntamos: ¿Cómo están viviendo los docentes del país estas circunstancias tan extrañas? ¿Tienen quién los contenga? ¿Qué sienten?¿Con cuánto bienestar o malestar están viviendo su trabajo los docente en este contexto de pandemia?
Y así surgió la encuesta. Las herramientas tecnológicas nos dieron la oportunidad de e
scuchar las voces de muchos docentes. En una semana recibimos 561 respuestas de todo el país.
En este artículo comentaremos algunos de los aspectos analizados, pueden descargar el
documento completo en el siguiente enlace:
El 96,4% de los docentes que contestaron nuestra encuesta está trabajando de manera virtual. La encuesta nos arroja que el 74 % de los docentes no había trabajado de manera virtual previamente, lo cual indica lo desafiante de esta tarea para muchos. Esto se puede transformar en abrumador. Si bien hay un porcentaje que se sienten muy preparado/a para afrontar el trabajo virtual, hay una mayoría que no. Éstos seguramente estarán recurriendo a sus saberes previos, investigando y aprendiendo nuevas herramientas tecnológicas, implementando por prueba y error diferentes plataformas. Estamos frente a un cambio de paradigma, enseñantes y aprendientes en una rueda de saberes nuevos.
El 3,3% de los docentes que contestaron la encuesta no está trabajando de manera virtual con sus alumnos, 98% de esos docentes trabajan en escuelas de gestión pública. No por ser un porcentaje bajo en esta encuesta nos deja de preocupar. Muy por el contrario nos preguntamos sobre esa brecha de acceso a herramientas digitales que desiguala en oportunidades.
El 75% de los encuestados piensa que que los aprendizajes de sus alumnos en relación a los contenidos de su materia, resultarán inferiores con la modalidad de enseñanza virtual durante la pandemia. Se hace evidente que nada va a reemplazar a la escuela y al maestro con su mirada presencial, al vínculo que se construye con cada alumno y alumna.
La mitad de los que contestaron la encuesta tienen hijos en edad escolar que precisan de su atención. En simultaneidad ocurre el trabajo y las demandas escolares de sus hijos.
Los docentes que son padres o madres necesitan también sostener escolarmente y emocionalmente a sus propios hijos. Esta situación angustia a muchos ya que en este contexto se ponen en juego mecanismos de alerta y adaptación, se activan procesos emocionales y vivencias de situaciones potencialmente traumáticas y de estrés.
Las emociones que sienten y que refieren un 74% de los docentes en este momento de pandemia son angustia y ansiedad. Estas se combinan con incertidumbre, miedo e irritabilidad. Solo un 8% de los encuestados refiere estar tranquilo y optimista como emoción principal, aunque la mitad de ellos también agregan la incertidumbre y la irritabilidad. La recurrencia de estas emociones pareciera ser un patrón que se ha instalado en estos tiempos.
Hoy el sistema de regulación emocional, con el que las personas reaccionamos, regimos y vivimos las experiencias de la vida, está atravesado por un clima de amenaza y riesgo. La información de los medios es abrumadora y estimulan nuestro estado de alerta, por lo que las instancias que generemos para equilibrarlos, necesitan un esfuerzo extra.
Queremos abrir algunas preguntas que tal vez posibiliten a otros hacerse más preguntas. Dar respuesta inmediata a la demanda de directivos, alumnos, madres y padres del otro lado de pantallas o cuentas de mail, puede causar estrés . Nos preguntamos: ¿Estamos yendo a dónde realmente queremos? ¿Qué queremos lograr con la educación en pandemia? ¿Desde qué concepto de educación y de aprendizaje estamos abordando este tiempo? ¿Han activado las escuelas protocolos de acción con sus docentes? ¿Cómo los sostienen, valoran y acompañan?
Planteamos la necesidad de tener un espacio para preguntarse y trabajar sobre sí mismos, sus emociones y sentimientos en este complejo contexto, tan incierto y difícil, para volver a la persona y humanizar el aprendizaje.
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