Diario de un viaje
- Equipo Entre Vinculos

- 18 abr 2019
- 3 Min. de lectura
Y finalmente partimos a Chile, al Seminario Internacional de Educación Emocional. Pero no fue solo eso, fue mucho más, fue una experiencia rica en aprendizajes y encuentros.
Hace muchísimos años que como equipo venimos aprendiendo, trabajando, poniendo en práctica esto de la Educación Emocional. Sabemos que es indispensable en la educación generar ámbitos de escucha, de intercambio y de aprendizaje sobre las emociones, la regulación, la incorporación de habilidades interpersonales que provoquen el cambio urgente que necesita la sociedad de hoy, sobre todo con la mirada puesta en la infancia.
Es la infancia de hoy la que está mostrándonos que algo no anda bien con los adultos como referentes y cuidadores. La infancia y la juventud hoy pide a gritos que los adultos nos ocupemos, que los cuidemos.
Esos gritos se hacen evidentes en sus malestares, sus formas de relacionarse, la falta de auto-regulación, la baja tolerancia a la frustración, la búsqueda de gratificaciones inmediatas… y la lista continúa. Hoy tenemos niños y niñas que están siendo capacitados en lo intelectual, si tienen la suerte de pertenecer al grupo selecto de los que concurren a escuelas innovadoras. Pero, son analfabetos en lo emocional.
Armar redes de profesionales de la salud y la educación que alienten cambios en relación a los vínculos, a cómo nos relacionamos, es indispensable para generar conciencia de que los adultos cuidadores tienen una responsabilidad con la infancia. Y a eso fuimos a Chile, nos pareció una linda oportunidad de escuchar y contactar con otros profesionales del mundo que están en el tema.
Escuchamos a Pilar Sordo, quien entre risas y despliegue de histrionismo, habló sobre
¨ Educar para Sentir y Sentir para Educar ¨, y queremos recuperar una idea que nos pareció alarmante: para que las emociones no nos molesten en lo cotidiano (y agregaríamos nosotras: ni tengamos que hacernos cargo de ellas), creamos los entretenimientos que provocan anestesia emocional. La comida, los remedios, la tecnología y la obsesión por el trabajo.
Nos preguntamos cómo los adultos nos vamos a responsabilizar de la crianza y el cuidado, cuando vivimos anestesiados, sin conectar con nuestras emociones y cómo vamos a generar conciencia emocional en los niños y niñas, cómo vamos a lograr que conecten con ellos mismos para poder conectar con otros de manera profunda y enriquecedora.

El trabajo de investigación de Felipe Lecannelier muy profundo en relación al sufrimiento de la infancia. Alertó sobre la trampa en la que se puede caer al aplicar ¨ programas de aprendizaje emocional ¨, en que los adultos no escuchan a los niños y solo hacen lo que les parece, sin mirarlos ni ponerse en su lugar. Se refirió a la epidemia silenciosa y oculta. Que es la salud socio emocional de los niños que sufren, y la importancia de las figuras de apego (padres y docentes) que pueden generar contextos que propicien protección.
Lucas Malaisi y Rafael Bizquerra también disertaron sobre la importancia de las emociones en la construcción de entornos que posibiliten SER.
Como equipo pensamos que no se puede dejar la educación emocional fuera de las escuelas, es necesario formar educadores que puedan sostener, generar conversaciones, que logren MIRAR a los niños y niñas y les generen entornos que promuevan el diseño de proyectos de vida ricos y satisfactorios. Es nuestra responsabilidad. El espacio de contención emocional en el aula atraviesa todas las áreas y los contenidos.
Nos preguntamos por estos adultos que somos. Observamos tantos padres extremadamente vulnerables, sin recursos, casi adolescentes… a cuyos hijos e hijas no les queda otra salida que llorar solos, a escondidas, porque cada llanto se tapa con objetos, agendas repletas, divertimentos y distracciones, no está permitido llorar y conectar con el dolor, los adultos salimos desesperadamente a evitarlo; y los niños y niñas empiezan a incorporar que está prohibido mostrar las emociones, ya que sus adultos no los pueden contener.
Si estamos preparados para SENTIR, estaremos preparados para EDUCAR.

Dentro de nuestro itinerario estaba prevista también, una reunión con el Equipo de Orientación del Santiago College. Nos recibieron con mucha calidez e intercambiamos formas de trabajo, preocupaciones y miradas sobre el aprendizaje y las distintas intervenciones posibles dentro del ámbito escolar. Siempre el intercambio es rico y genera preguntas y aprendizaje! Gracias a Cecilia Udaquiola que facilitó que la reunión fuera posible y a todo el equipo del Santiago College que posibilitó que sea un encuentro profundo, honesto y divertido!
Este diario de viaje no puede terminar sin mencionar lo que nos disfrutamos, aprendimos y compartimos estos días! Gracias Mery Fitó por compartirlo también!
Lic. Mariana López
Lic Bettina Ferraro
Lic.
Magdalena Udaquiola
Miembros del Equipo entre Vínculos





Comentarios