“Que mis hijos sean felices” Para ello es necesario ser padres.
- Equipo Entre Vinculos

- 25 oct 2022
- 4 Min. de lectura
¿Qué decimos o a qué nos referimos cuando decimos que queremos que nuestros hijos sean felices?
Sin dudas todos deseamos eso para nuestros hijos.
¿Sabemos qué queremos decir con esa frase?
¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos sean felices?
¿Sabemos realmente de qué depende que ellos puedan ser felices?

El mundo hoy nos presenta muchos estilos de felicidad, basados en variables distintas. Estamos viviendo una época que nos muestra que la felicidad es tener, es mostrarse alegres, es tener determinado tipo de cuerpo, cumplir determinadas condiciones y pasos en la vida.
Hay numerosos estudios que describen el momento actual y cuál es la situación que atraviesan nuestros niños, niñas y adolescentes . Hemos tomado algunos que denotan cuestiones que nos preocupan y que suceden en este tiempo.
Nos encontramos frente a la generación de niños y adolescentes más sobreestimulada de toda la humanidad: un niño de 10 años ha recibido más información que cualquier homo sapiens de los que han pasado por aquí en los últimos 40000 años.
Se observó que los chicos de hoy de 5 años actúan como los de 3 de 60 años atras en cuanto a la autorregulación.
La OMS declaró a la adicción a los videojuegos como enfermedad mental. Fue incluida dentro de la categoría de 'uso de sustancias o comportamientos adictivos'
Se calcula que más del 13% de los adolescentes de 10 a 19 años padecen un trastorno mental diagnosticado según la definición de la Organización Mundial de la Salud.
Unesco .casi 46.000 niños y adolescentes de entre 10 y 19 años se quitan la vida cada año – aproximadamente 1 cada 11 minutos– según las últimas estimaciones de la OMS-
No parecen ser noticias muy alentadoras… Pero siempre es importante tener una mirada esperanzadora que lleve al cambio. Una mirada que lleve a la acción, acciones que le ofrezcan a nuestros hijos herramientas internas seguras para ser protagonistas.
Si somos capaces de hacernos preguntas, de monitorear cómo vamos en esta tarea, podremos ver qué necesitan nuestros hijos para ser felices.
Del nacimiento a los 5 años el cerebro crece más que en cualquier otro momento y por ello, lo que sucede en ese momento es determinante para toda la vida. Esto se debe a la particular elasticidad que presenta el cerebro en los primeros 5 años de vida, característica que no se repite en ninguna otra edad del ser humano. El desarrollo emocional, social y físico de un niño pequeño, los vínculos que forman con sus padres , tiene un impacto directo en su desarrollo general y en el adulto en el que se convertirán. Optimizar los primeros años en la vida de un niño es la mejor inversión que se puede hacer. Allí arranca la vida y el aprendizaje. Es el momento de construir las herramientas que van a necesitar a lo largo de la vida.
Y lo primero que necesitan es nuestra mirada. El amor necesita presencia, tiempo…pero tiempo de calidad . Y hoy como adultos vivimos corriendo, hiperconectados, con agendas repletas y desde la pandemia con trabajos que sobre demandan y se siguen metiendo en casa.

Es necesario que desde ese amor de padres comprometidos en la crianza, ofrezcamos tiempo mirada y un marcos estable, con reglas claras. Los hijos necesitan padres que pongan límites. Los límites externos en los niños pequeños son encuadre, puntos de referencia y de seguridad. La puesta de límites sólidos y firmes permiten a los chicos respaldarse en la certeza del cuidado, en la previsibilidad de las pautas y de los adultos que los cuidan. Cuando los niños no encuentran fronteras y referencia externas, lejos de devolverles una sensación de libertad, los desorganiza, genera sensación de desamparo.
A medida que crecen, esas pautas y límites externos se van a ir convirtiendo en fronteras internas que les van a permitir relacionarse con el mundo con autocontrol, toma de decisiones concientes. Esa incorporación del límite a sí mismos es constitutivo, es fundante de un yo seguro que puede elegir lo mejor para sí mismos.
Hoy en día se observa a los niños conservando un egocentrismo primario que los limita. Los limita en la vida de relación con otros, con un grado de susceptibilidad e hipersensibilidad enormes, donde esperan que el mundo y los otros se adapten a lo que ellos desean. Cada vez tienen menos tiempo de atención, reaccionan con desorganización cuando se frustran. Esto tiene que ver con un grado de sobreprotección de parte de los adultos que los paraliza, los desorganiza, provoca ansiedad, dependencia emocional, temores.
En la vida muchas veces se pierde, aceptar las derrotas, las pérdidas, educar con las reglas de la vida, que a veces es caprichosa y a veces no te da la que mereces o no te da lo que es justo, Tener tolerancia a la frustración implica la capacidad de mantenerse en equilibrio cuando toca perder, cuando no sale como esperaba, cuando no obtengo lo que quiero ya. Postergar las gratificaciones, educar la capacidad de espera es ofrecerles seguridad. Criarlos en el mundo del consumo, no es fácil. Les organizamos agendas semanales llenas de programas, clases de piano, fútbol, teatro, baile, programas con amigos, agendas agotadoras, los sobreestimulamos. Los atiborramos y les llenamos el tiempo, y esto genera lo que en la adicción se conoce como tolerancia. El organismo se acostumbra a recibir dosis de estímulos, y llega un momento en que esas dosis no alcanzan, se necesita más y cuando no están los estímulos, aparece la ansiedad.
Necesitamos más que nunca que los chicos tengan tiempo de aburrirse, que tengan tiempos no estructurados. El aburrimiento genera creatividad, automotivación. ¿Cuántas veces cuando se aburren les damos el celular para que jueguen? Un niño con una caja, 3 piedritas y su imaginación, debería poder armar todo un mundo.

¿Qué implicaría entonces que sean felices?
Nosotras diríamos que van a ser felices en la medida en que puedan sortear las dificultades que se les presentan con decisión conciente de elegir lo mejor para sí mismos y los otros, con capacidad de ser autónomos en la toma de decisiones, en el pensamiento, con capacidad de conocerse a sí mismo y elegir desarrollarse con paciencia y esfuerzo.
Para que los chicos puedan llegar a ser felices necesitan un YO FUERTE Y SANO, una construcción interna sólida, que les permita con herramientas que les permitan vincularse sanamente con los otros y con su ambiente, que puedan elegir para sí lo que les hace bien,
que puedan pararse frente a las dificultades y resolverlas de manera asertiva…
Equipo entre Vínculos

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