APRENDIZAJE-APRENDIENDO Experiencia-pausa-experiencia-pausa=aprendizaje
- Equipo Entre Vinculos

- 24 mar 2019
- 1 Min. de lectura
Lic. Magdalena Udaquiola
La vida entera es aprendizaje. Y como a eso me dedico, soy psicopedagoga, quiero compartir un pensamiento que me viene inquietando al ver las agendas de los niños.
Iniciamos el año una vez mas, el 2019, y observo que intentamos que los niños atraviesen apretadamente todas las experiencias posibles e imposibles dejando de lado que para que el aprendizaje sea fecundo, que quede, que aporte, que construya, tiene que tener un tiempo de experiencia, y un tiempo de pausa. Sin pausa, no hay aprendizajes significativos: ¡NO LO HAY! Si observamos a un bebé cuando gatea, ¿Qué hace? Avanza…se detiene…se tumba en el piso…se sienta…se levanta…sigue gateando…
Experiencia-pausa-experiencia-pausa=aprendizaje.
Si caemos en la trampa de pensar que experiencia-experiencia-experiencia=aprendizaje, nos estamos yendo del camino del aprender, del camino de constituirnos personas y de que el aprendizaje sea significativo, que el aprendizaje se arraigue y nos haga más personas, más dueños de nuestra experiencia, más presentes en los aprendizajes. Para que eso ocurra, para que los aprendizajes sean verdaderos, subjetivantes y significativos es necesario dar lugar a la pausa, dar el tiempo de pausa entre experiencia y experiencia.
No siempre mucho es más. Para aprender es mejor poco y que arraigue; que se haga experiencia y forme parte de los recursos disponibles de la persona, del niño.
¿Y si revisamos las agendas de los niños? ¿La multiplicidad de tareas? Miremos lo que necesita un niño y no lo que necesitamos los adultos.




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